viernes, 9 de mayo de 2014

Algunos elementos importantes del Apocalipsis

En el apocalipsis se percibe que:

El Espíritu  renovando sin cesar su acción y sus dones trabaja constantemente por la unidad del cuerpo de Cristo. Como Espíritu de comunión que derrama en los corazones el don supremo de la caridad.


La escatología se percibe como "la realidad futura que no está precedida de una catástrofe apocalíptica. Se concibe como una ciudad, la nueva Jerusalén, don de Dios a los hombres en el universo. El apocalipsis presenta una visión de la historia muy semejante a la de Marcos. La destrucción de Jerusalén queda en el pasado, y el proceso liberador de la humanidad está concentrado en la caída del imperio romano, como realidad histórica, y prototipo del poder opresor".   ( Ap 21-22). Shokel ( 1987)

La Mariología en el apocalipsis la demuestra Dufour como " La maternidad no vale sino por lo de la mujer que vive sin cesar los dolores y en el gozo del parto, figura tras la cual se perfilan todas las madres desde Eva, madre de los vivientes, hasta la Iglesia, Madre de los creyentes, pasando por la Madre de Jesús, María nuestra Madre:( Ap. 12. )           María como creyente y como redimida y por su decisiva acción en la historia de la salvación, pertenece a la Iglesia y representa el caso perfecto la consumación plena de los que forman la Iglesia."  (1972)       

jueves, 8 de mayo de 2014

Adivinanza...texto que aparece en el Evangelio de San Juan

Discipulado figura Ideal de la antropología en san Juan.
 Giani Colzani, 2001, pg. 132)

Un poco de la Soteriología en Ev de San Juan

En la teología joánica la soteriología es inseparable de la Cristología, pues ésta está ordenada totalmente a aquélla. Así aparece de manera ejemplar en el concepto soteriológico fundamental de Juan: soe (vida) Pues Cristo no solamente confiere la vida, sino que él mismo es la vida.

Apuntes tomados, con base a lo expuesto por el profesor Raimond Brown en Nuevo diccionario bíblico de Jerusalén

Crucigrama desde el Evangelio de San Juan

3 Principios orientadores del Evangelio de San Juan para América Latina

1. ELEMENTO:  Según el Evangelio San Juan pone de manifiesto la experiencia Pascual de los discípulos con el Cristo Resucitado, un encuentro que se vuelve vida y transformación, de la misma manera para que haya una vivencia, y mayor aún una humanidad dignificada es de vital importancia que cada persona puede vivir un encuentro profundo y verdadero con Cristo, solo y partir de allí puede haber una autoconciencia del valor de la vida y por ende de la misión de cuidarla, respetarla y valorarla en la cotidianidad.  Si no esta este encuentro, si no se vive la experiencia que transita en mí mismo, se puede quedar todo a medias o se puede vivir en lo mínimo sin buscar realmente una transformación persona y social.  Este es un principio orientador: el encuentro.

2. ELEMENTO: la fe en Jesús, la fe como signo de vida, la fe como consecución de la vida eterna, de la verdadera vida, la fe que conduce a la salvación.  

3. ELEMENTO:  la vivencia del amor que San Juan manifiesta en su primera carta, el amor, el Dios amor que es capaz de despojarse a sí mismo para entregarlo todo por el ser humano, el amor real que está presente y actuante en los corazones, y que necesita ser descubierto y acogido y que al serlo representa la vivencia plena del mandamiento del amor, la construcción real de una experiencia de vida que transforma y que perdura, porque “quien permanece en el amor, permanece en Dios y dios en El” (1Jn, 4,16).   

La vivencia de estos principios y elementos seguramente llevarán a la consecución de una humanidad dignificada.... En la realidad de  América Latina, se hace de vital importancia, no solo teórica sino experiencialmente la necesidad de descubrir en el dolor del ser humano, la búsqueda insaciable  de su plenitud, de su felicidad, que no tendrá nunca mejor respuesta que en la vida misma de Jesús, y esto solo puede ser posible desde la sencillez de las pequeñas cosas y desde la realidad concreta de los corazones que se disponen y se abren a  acogerlo., y que por ende lo testimonian y lo hacen concreto en su pequeña historia circundante.

Diana Mora.